sábado, 16 de mayo de 2009

EL MIEDO



EL MIEDO
Enfréntate a tu miedo más profundo, luego serás libre.
El miedo es creer con anticipación que algo malo podría pasarnos, nos imaginamos una situación y tal situación desencadena el miedo.
El que tiene miedo comienza pensando que una cosa lleva a la otra, hasta que se paraliza porque entra en juego una construcción mental. Muchas veces las personas nos ponemos máscaras, que no nos dejan mostrarnos tal cuál somos. Vemos a los extraños como personas que potencialmente nos pueden hacer daño, en vez de pensar en la alegría y crecimiento que nos proporcionan generosamente. El miedo nos paraliza y nos impide desarrollarnos plenamente ya que nos hace elegir el camino de lo seguro, apartarnos de todo compromiso, escondernos de nosotros mismos y de los demás. En esa búsqueda de seguridad nos aislamos de aquello que da alegría y significado a nuestras vidas. Si nos decidimos a vivir nuestra vida plenamente, debemos estar dispuestos a tropezar con incontables riesgos a lo largo del camino. Una cosa necesariamente implica la otra. El miedo se trasluce muchas veces a través de una gran ansiedad que la persona siente frente a la situación temida, por ejemplo a “hablar en público”, también acompañada de síntomas físicos como dificultad de respirar, mareo, desmayo, escalofríos, nauseas etc.
El miedo es una sensación-visualización: me imagino algo y a partir de esa idea tengo miedo. De esta manera el estímulo no esta fuera sino dentro de mí, es mi propia idea la que me asusta, soy yo misma/o la que "fabrico" mis miedos, y por lo tanto los alimento con estrategias mentales de las que ni yo misma/o soy consciente.
Una forma de disolver los miedos es utilizar la misma energía que los creó para transformarlos, es decir, experimentar de nuevo la visualización de algo que tememos pero en su sentido contrario, imaginando algo feliz, un ambiente de confianza, un final siempre feliz.