LA SAL DEL HIMALAYA
La Sal que consumimos comprada en el supermercado es básicamente Cloruro sodico y no el tipo de sal que necesitamos para vivir.
En cambio la sal cristalina natural, llamada La sal del Himalaya, esta compuesta no solo por dos, sino por todos los elementos naturales, los mismos, por los que esta compuesto nuestro cuerpo.Esta sal tiene una edad natural de 250 millones de años.
Es interesante constatar que la estructura de nuestra sangre es idéntica a la del agua salina del mar primario, o sea una solución de agua y sal que todavía contiene la misma concentración relativa que tenia en la época en que la vida abandono el mar. Esta agua salina fluye por más de los 90.000 kilómetros de recorrido de nuestras venas, arterias y capilares; asegurando así el mantenimiento del buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Equilibra el exceso de acidez de las células, en especial de las células del cerebro. Es de vital importancia renunciar a las sales del supermercado pues para que el cuerpo metabolice los cristales de la sal de mesa común tiene que sacrificar tremendas cantidades de energía. Además en la sal comercial, para que la sal no se apelmace, se le añade carbonato cálcico, carbonato de magnesio o hidróxido de aluminio, que se deposita en el cerebro y puede llegar a provocar Alzeimer.
Es una de las sales más especiales y ricas en energía que conocemos.La encontramos en todas las tiendas de dietética, o basta con encargarla.
Tiene dos aplicaciones básicas:
1. Baños: Coloque en una bañera un paquete de 1 kilo de sal de cristal granulad y añada justo el agua para que los trozos de sal estén cubiertos. A cabo de aprox. media hora la sal se habrá disuelto. A continuación llene la bañera con agua.La duración del baño debe comenzar con 5 ó 10 minutos y puede alargarse hasta los 20 minutos, nunca más. Sin añadir ningún aditivo al baño, como jabón o aceites. Tras el baño no aclararse sino secarse directamente con la toalla.
Se utiliza para Acné, hongos, psoriasis, llagas labiales, picaduras de insectos, artritis.
2. Uso interno: solución salina: una cucharada de plástico (nunca de metal) de sal disuelta en un vaso de agua y dejada en reposo 24 h. Tomarlo en ayunas, refuerza las defensas y limpia el interior.